Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


martes, 8 de marzo de 2011

MUJERES


-¡Che!, ¿Cómo será salir con una minita de la facultad, estudiante de filosofía o literatura, que te chamuye todo el día de poemas y novelas?

-Mirá, loco, hay algunas que no me importan lo que digan o piensen... ¡Pero qué buenas están!

-Esas minitas tienen eso, cabrón -reflexionó Marcelo-. Las muy guachas se pasean por el mundo sabiendo que son observadas constantemente. Ignoran -o se hacen las turras- a los que las miramos -y admiramos-, la mayoría de las veces sin decirles nada...

Marcelo no hablaba mucho, pero cuando lo hacía era para escucharlo atentamente. Nadie le sacó la vista de encima como pidiéndole que siga.

-Saben cuán ajustados deben usar los pantalones y cuán cortas las polleras -siguió-. No caminan, las hijas de puta... ¡desfilan! Son conscientes de que miles de ojos se posan diariamente en sus ojos, en su rostro, en sus tetas, en su culo, en todo su cuerpo. Saben las desgraciadas que son parte activa de ilusiones ajenas. Pero nosotros ignoramos -y me cago en la maldita intuición masculina- si a ellas les gustaría convertir en realidad alguna de esas ilusiones. Podemos imaginarnos con una, dos, diez o mil mujeres, y somos conscientes de que solo depende de ellas que nuestros sueños -amistosos, amorosos, eróticos o chanchos- se hagan realidad...

-¡Grande, Marce! ¡Seguí, dale!

-¡Sí, voy a seguir porque ya me calenté! Porque es cierto eso que dicen los viejos vinagres que las mujeres tienen algo de diosas y de diablas al mismo tiempo. Son seres misteriosos que nos obligan a ejercer la virtud, al ser perseguidos por innumerables tentaciones de todo tipo y tener que privarnos, a pesar nuestro, de lo que nos gustaría hacer con ellas... ¡Carajo!


(fragmento de "Qué lejos estás...", novela inédita...)

12 comentarios:

  1. http://ssaynomore.blogspot.com/2010/03/marilyn-la-cenicienta-y-las-mujeres.html
    Sé que te va a gustar...

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  2. Por ahí pasé y comenté. Un abrazo

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  3. Así es como nos vemos, así es como nos aprecian ustedes, los hombres.

    Pero la imaginación -por suerte- es más insinuante que la efímera porción de realidad.

    Besos a vos.

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  4. Sin dudas, Cleo, que la imaginación es más insinuante y muchas veces nos salva.
    De más está decir que esto es un breve diálogo entre "rockers suburbanos" dentro de una novela que ahí tengo guardada... Un beso

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  5. Q la imaginación nos guarde...
    :)
    Momentos dulces este fínde!!

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  6. Que gatas histéricas no? jajajajaj
    El problema es que ustedes solo piensan en el sexo, nosotras también pero mas pigmentado.


    A publicarlo, promete!

    =) HUMO

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  7. Gracias, Humo. Yo creo que el sexo es el pensamiento de ambos sexos, pero nosotros tenemos fama de más "calentones" jajaja

    Ah, las opiniones se publican automáticamente, yo no las administro. Un beso

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  8. Curioso y vulgar pensamiento de un hombre -ficticio?- que debería saber que las "minitas" se ajustan los pantalones y el largo las polleras según lo dicte la moda de turno.
    Unas se visten para las otras minitas.
    Otras para calentarle la bragueta a los giles que se calientan con un tuje ajustado (onanista)
    Las mujeres nos vestimos para nosotras, bue me voy por que tengo que poner el calce profundo!
    Saludos!

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  9. Gracias, Perla, por tu comentario tan serio. Me hiciste sentir en el diván, con Freud escuchándome. Me identifiqué con tus conceptos de “vulgar”, “gil” y “onanista”. ¿Cuánto te debo por la sesión? Saludos

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  10. Yo creo que es verdad, pero es algo tan profundo en nosotras, es como un instinto, nos gusta que nos sigan atras, nos gusta disfrutar de sentirnos lindas, hermosas... y tambien somos conciencientes de lo que provocamos en los hombres. Si, somos unas perras.

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  11. Sin dudas, a los hombres nos gustan las mujeres... y mucho. Pasa que a veces nos salen "cosas" del alma que a las feministas les duelen... Y esas "cosas" no están dirigidas a las feministas. Ni a los machistas. Pero lejos están de ser ofensivas y nos encanta que se pongan polleras cortas y ajustadas. Gracias, "Silenciosa"

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