Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


sábado, 16 de abril de 2011

ALMA Y VIDA: Don Quijote de barba y gabán


Por un prado cabalgaba

Don Quijote de barba y gabán,

y a las cabras entonando

sus canciones de amor y paz.


Su caballo, Rocinante,

no tenía riendas ni bozal,

y su amigo, Sancho Panza,

proclamaba la guerra parar.


Bajo el aspa de un molino

Don Quijote se puso a cantar,

y un fusil quebró de un tiro

la guitarra que solía tocar.


La guitarra se hizo río

y las aguas se hicieron cristal,

y el fusil murió de frío

y Don Quijote volvió a cabalgar.


Esteban Mellino/Carlos Villalba/Momy

“Alma y vida”

“Alma y vida” (Esteban Mellino, Carlos Villalba, Allberto Hualde, Bernardo Baraj, Juan Barrueco, Mario Salvador) nos presenta un personaje diferente, pero no tanto, al Quijote creado por Cervantes. Este viste gabán, no adarga antigua; aquel tenía lanza en astillero, este, guitarra. Pero ambos tienen el mismo ideal de paz, amor y libertad.

El personaje del inolvidable y eterno tema de nuestro rock nacional es, sin dudas, un Quijote moderno. El Don Quijote de la canción es el paradigma de la esperanza (recordemos que el tema apareció en el año 1972). Es un pastor y no un caballero andante, pero mantiene en su alma los valores que caracterizaron al gran personaje de Cervantes.

Al pastor que canta a sus cabras “canciones de amor y paz” lo acompaña su fiel caballo, Rocinante, que sin riendas ni bozal tenía la libertad de decidir el destino de nuestro personaje. Clara alegoría de la libertad ansiada.

A su lado, además, está su fiel escudero, Sancho Panza, quien “proclamaba la guerra acabar” para lograr esa libertad.

El molino de viento no es ya un gigante a quien vencer sino un refugio en el cual guarecerse.

Pero de pronto la tranquilidad de nuestro Quijote es quebrada por los intolerantes, por los que odian a los idealistas y a las personas que luchan por vivir según los valores más edificantes. Nuestro personaje finalmente vence y hace prevalecer su prédica. La última estrofa de la canción es una gran metáfora que nos muestra al héroe como un personaje actual, lejos de toda locura, haciendo lo que más le gusta: como todo buen pastor, en el campo, cantaba en paz y por la paz.

El verso final -“...y Don Quijote volvió a cabalgar”- nos indica que los “quijotes” todavía no han muerto y que vivirán mientras los ideales de paz, amor, justicia y libertad sigan siendo guías de los hombres de buen vivir.

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