Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


martes, 18 de junio de 2013

VARIANTES PARA UN DESENCUENTRO


(Primera variante)

Federico está casado y —como Ludmila— es consciente de que su pobre cónyuge no es la mujer de su vida. Sabe que en algún lugar del mundo la mujer ideal lo está esperando impaciente.
Ludmila está casada y —como Federido— es consciente de que su pobre cónyuge no es el hombre de su vida. Sabe que en algún lugar del mundo, el hombre ideal la está esperando impaciente.
Ludmila y Federico viven la vida con la esperanza de algún día encontrar la felicidad.
Ludmila no sabe que Federico se llama Federico ni Federico sabe que Ludmila se llama Ludmila. Tampoco saben de sus respectivas existencias. Sin embargo, esperan.
Ludmila sigue en su casa, con su esposo, con sus hijos, con su trabajo; así como Federico sigue con su esposa, con sus hijos, con su trabajo.
Ambos creen fervientemente que en un futuro sus vidas se encontrarán.
Solo un detalle impide el anhelado encuentro: Ludmila vive en Barcelona; Federico, en Santa Fe. Y ellos, a eso, tampoco lo saben.

(Segunda variante)

Federico está casado y —como Ludmila— cree que su pobre cónyuge no es la mujer de su vida. Sabe que en algún lugar del mundo, la mujer ideal lo está esperando impaciente.
Ludmila está casada y —como Federico— cree que su pobre cónyuge no es el hombre de su vida. Sabe que en algún lugar del mundo, el hombre ideal la está esperando impaciente.
Ludmila y Federico viven la vida con la esperanza de algún día encontrar la felicidad.
Ludmila y Federico viven vidas  muy parecidas, situaciones muy parecidas, y esperan.
Ludmila sigue en su casa, con su esposo, con sus hijos, con su trabajo; así como Federico sigue con su esposa, con sus hijos, con su trabajo.
Ambos creen fervientemente  que en un futuro se encontrarán con su ideal.
Ludmila y Federico no saben que pierden tiempo precioso.

Si Ludmila , la esposa de Federico, se diera cuenta de que Federico, el esposo de Ludmila, es el hombre de su vida, y viceversa, serían felices desde hoy  y para siempre.

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