Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


sábado, 2 de agosto de 2014

EL COLECCIONISTA


Vivía al lado de la escuelita Amenábar. La pared sur —la de su pieza— era castigada constantemente por nuestros pelotazos. Protestas, patrulleros, tejido perimetral… Nada sirvió. Los pelotazos eran su condena celestial. Ghisolfi era su apellido. Guardaba todas las pelotas que en su patio caían. Las coleccionaba. Pero eran nuestras.