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jueves, 2 de mayo de 2019

MORIS. DE NADA SIRVE


De nada sirve escaparse de uno mismo... Veinte horas al cine pueden ir y fumar hasta morir, con mil mujeres pueden salir, a los amigos los pueden llamar. De nada sirve escaparse de uno mismo... No se dan cuenta que de nada sirve tocar la batería, seguir la acería, no, de nada sirve... Y veinte horas al cine puedes venir y fumar hasta morir, con mil mujeres pueden salir... De nada sirve escaparse de uno mismo... ¿De qué les sirven las heladeras y lavarropas, televisores y coches nuevos y relaciones y amistades y posiciones, si están podridos y aburridos de este mundo que está podrido? No, de nada sirve... Los que van a la oficina dicen que todo sirve; los que van al puerto les duele las espaldas; los que hacen música creen que es lo más importante... Nada sirve si uno lo usa para la soledad interna que siempre los corre... Cuando están solos, están bien solitos, ya no hay guitarritas ni amplificadores, están solos en la cama y empiezan a mirar el techo y en el techo no hay nada, hay solamente un techo. ¿Qué pueden hacer? Es muy tarde, son las tres de la mañana. Los bares están cerrados, las mujeres duermen, los cines también están cerrados, la guitarra no se puede tocar sino el vecino se va a despertar. ¿Qué puedo hacer? Estoy solo, qué aburrido, no sé qué hacer, qué es mi vida, qué es este mundo, qué soy yo, ¡me voy a volver loco! No sé qué hacer... En ese momentito se dan cuenta que todo es una estupidez, cuando van de veraneo y bailan yeah, con sus movimientos centroamericanos, sensualidad fabricada, tratan de levantar mujeres... Pero están vacíos y están muy podridos. Volvemos a la cama, que es un gran lugar para dormir o también para fifar. Y cuando lo consiguen -en este mundo es difícil- está reglamentado. Muerdan la almohada de desesperación, no saben qué hacer con sus vidas, ya todo fracasó: han masticado chicles, han comido chocolates, han leído Radiolandia, han llamado a sus amigos, han salido con mil mujeres, han grabado treinta mil discos, han sido famosos, han firmado autógrafos, han comido hasta reventar, han fumado hasta acabar y ¿qué queda? Nada queda... Hay una cosa que sirve a esta humanidad y es darse cuenta que nada sirve si uno lo usa para escaparse de uno mismo. Amigo, te doy un consejo, aunque yo consejos no doy: trata de hacer la prueba de parar las maquinitas que llevas dentro de ti y fijarte qué es lo que pasa cuando te agarra la soledad y te agarra el hastío. No escuches discos de Bob Dylan o de Los Beatles, de Los Rolling Stone o de Mick Jaegger. Mucho silencio, mucho pensar, mucho meditar, nada de evasión y pensar qué es lo que pasa conmigo. Yo soy inteligente, también soy intelectual, soy bastante inteligente pero estoy muy aburrido y estoy solo, muy aburrido. ¿Qué es lo que pasa conmigo? Yo no me lo puedo explicar. Por favor que alguien me lo diga. No puedo salir de mí, estoy muy encerrado en mi prisión de carne y hueso. No puedo salir, me voy a morir dentro de mí. Antes de morir yo quiero salir, ver las estrellas, el mar, me quiero ahogar y quiero salir de mí, por favor. Me quiero ir y quiero vivir por favor de mí, no quiero evasión y quiero vivir. ¿Qué puedo hacer? No hay nada que hacer. Tenés que vivir, tenés que sufrir, tenés que sentir, tenés que amar, te tenés que arriesgar, te tenés que jugar, no podés tener seguridad, no podés tener ninguna propiedad. Tenés que jugarte, tenés que salir a que te rompan la cara, que te maten que te pisen. Tenés que querer a cualquiera, tenés que odiar a cualquiera. ¿Qué puedo hacer? Estoy solo y todos pasan a mi lado. Nadie me mira o si me miran es para encerrarme, y estoy muy encerrado. De nada sirve escaparse de uno mismo...

viernes, 30 de enero de 2015

QUEDÁNDOTE O YÉNDOTE...


El tiempo hace de los Hombres los que ellos mismos buscan ser. O no…
Algunos buscan durante toda la vida y no encuentran nunca lo buscado.
Otros no buscan ni se esfuerzan en hacerlo, pero igualmente encuentran.
Otros buscan solo lo que creen que pueden alcanzar y basta…
Diferentes son las formas de buscar y de encontrar.
Algunos con solo estirar la mano tienen lo que buscan.
Otros, buscan pero no demasiado lejos.
Otros se lanzan a la vorágine que ofrece el mundo para buscar.
Cada uno busca la manera de alcanzar el objetivo.

* * *

Me fui, no podía quedarme. Mi pasado definía un poco mi futuro. ¿Qué hacer aquí?... ¿Y allá? Al menos lo desconocido, la aventura, las ganas de estar lejos, me ayudaron a partir.

No quise partir. Había estado lejos un tiempo y no lo había soportado. Esa lejanía, por supuesto, no había sido algo deseado. Experiencia traumática lejos de mi lugar, de mi gente. Preferí quedarme. Los sueños “sureños” se fueron al diablo. ¿Vencido? No sé…

Debía estudiar no solo para hacerme un lugar en el mundo sino también para sobrevivir. Miré para atrás y advertí que mi infancia se había perdido en una nebulosa. Lo mediato me indicaba que en mi mente había cosas por resolver y puse manos a la obra.

Te vas a cagar de hambre, me advirtieron cuando dije lo que quería estudiar. No sé si estaba decidido pero esas palabras fueron el incentivo fundamental para no dudar: estudié lo que me gustaba, lo que realmente sentía. ¿Vivir de esa profesión? No. La profesión como afición. ¿Y cómo sobrevivir?

Partí sin dudarlo, con la ilusión joven, hacia tierras extrañas, hacia culturas diferentes. Mi país acababa de salir del infierno y la incipiente democracia no colmaba mis expectativas. Mi título me permitió no solo sobrevivir sino también pensar en un futuro, en una familia, y conocer el mundo. Y no me detuve.

Comencé a desarrollar mi profesión con esperanzas. Pero la vida, que avanza más rápido de lo que uno desea, me hizo buscar otro medio de subsistencia. Mi afición no podía perder su verdadera esencia. No podía permitir que se volviera en mi contra, en mi pesadilla. Y soñé el porvenir.

No fue fácil estando lejos de los afectos, de la tierra madre. Pero los años fueron enseñándome cómo ser feliz. ¿Lo soy? No se es feliz permanentemente. La felicidad se compone de momentos, se hace a pedazos. No puedo perderme esos instantes de felicidad a la espera de la felicidad absoluta, que no existe…

Es cierto que siempre me resistí a las formalidades. Pero la vida te enfrenta a situaciones a las que te adaptás o morís. Fue así como llegué a un punto de mi vida en el que mi actual empleo público me alimenta el bolsillo y mi afición, el alma. Afectos, salud y tranquilidad económica... ¿Conformismo?

Tantos años lejos del país me hacen pensar en muchas cosas. El amor estuvo y se fue. Volvió y permanece… El amor de la descendencia nunca se va y ese es uno de los pedazos de mi felicidad. Me gustaría volver. ¿Para encontrar qué? ¿Para reencontrarme con quién, con quiénes? Te extraño, país de mierda, mi país, al que tanto odio, al que tanto amo. Voy a volver.

Uno piensa en la felicidad, en esa felicidad que sentimos de a ratos pero que nunca se queda definitivamente. Tengo mucho pero siempre falta algo. ¿Están bien los que están a mi lado? ¿Puedo decir que soy feliz mientras hay gente que no lo es? Intento en mi trabajo hacer algo para mejorar pero, ¿lo logro? ¿Es suficiente?

Quizás el regreso cambie un poco mi vida. Quizás en mi mente el pasado olvidado regrese para ayudar a descubrirme y dejar atrás el manto de niebla que hasta hoy lo cubrió. Los afectos que quedaron en aquel tiempo seguramente estarán. La situación del país es mucho mejor de la que dejé años atrás. El amor sigue y seguirá vivo por siempre y yo buscaré encontrar esos pedazos de felicidad de manera más habitual.

Los hijos crecen y uno ve en cada uno lo que entre los dos hicimos. Bien o mal. Pero ahí están, buscando el futuro que ellos mismos eligen. Sigo desde mi puesto público trabajando y desde mi afición, ayudando. ¿Sigo siendo el mismo de aquellos tiempos? “No se arrugó mi alma y eso es lo bueno”...

* * *

Y el tiempo dirá si esos "irses" y esos "quedarses" fueron fructíferos o no, si cumplieron su cometido o no.

Quién puede decir que perdí el tiempo afuera para ahora estar de nuevo aquí. Me fui justamente para eso: para encontrarme, volver y seguir siendo yo. Quién puede decir que perdí el tiempo quedándome aquí, en mi tierra, con los míos y en los míos. Me quedé justamente para eso: para seguir siendo yo.

El pasado quedará plasmado en fotos viejas, en emociones pasadas. Será la base sobre la cual en el presente los hombres deben seguir buscando, eternamente, su razón de ser, “quedándote o yéndote”...

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de ti saldrá la luz
tan solo así serás feliz

y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
esta agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí… y esto será siempre así
quedándote o yéndote.

(L.A.S.)


jueves, 30 de mayo de 2013

sábado, 23 de marzo de 2013

PAPPO: UN VIEJO BLUES



Quien no puede o no sabe disfrutar un buen blues, nunca estuvo solo con un vaso vacío en la mano (otrora lleno de vino) pensando en por qué pasó lo que pasó o en lo que puede deparar el futuro... 


No sé por qué imaginé que estábamos unidos
y me sentí mejor..
Pero aquí estoy, tan solo en la vida
que mejor me voy...

Un viejo blues me hizo recordar
momentos de mi vida,
mi primer amor,
pero aquí estoy, tan solo en la vida
que mejor me voy...




domingo, 23 de diciembre de 2012

ALMA Y VIDA: Salven a Sebastián

Moira: me hiciste acordar de un tema hermoso, lejano...


Cuentan que mi amigo Sebastián
volvió a luchar...
y que a sus hermanos predicó
que la igualdad es la razón...

Cuentan que alguien vino y que lo persiguió...

cuentan que otro hombre lo prohibió...

cuentan que seguro alguien lo traicionó,
cuentan que su frente sangró.

¡Que nadie se lave las manos!

(Alma y Vida)

sábado, 8 de septiembre de 2012

LEÓN GIEGO: UN DÍA BALTASAR


Dice Baltasar que tiene que cuidar
cien gallinas, diez caballos,
treinta vacas y sembrar...

Dice Baltasar: "¿Por qué trabajo tanto,
si al final me estoy muriendo
de tanto trabajar?".

Pero un día Baltasar escribió sobre un galpón
unas frases muy cortitas
que decían lo siguiente:

"Las tierras deben ser del que las siembra,
porque yo estoy dando todo
y hay quien se lo lleva.
Esto es para usted, señor patrón,
y cómo va a conocer su campo
si está sentado en un sillón con su esposa
mirando televisión".

Pero un día Baltasar se fue sin avisar
y cuando estaba ya muy lejos
se dio vuelta, por mirar,
porque escuchaba un ruido extraño
y no sabía que podía ser,
y eran todos los caballos, todas las gallinas,
mariposas blancas, los gorriones y las vacas
que seguían por detrás a Baltazar...


León Gieco

(de "La banda de los caballos cansados", 1974)


Pensar en el Baltasar de la historia de León Gieco sería equivalente a pensar en todos los trabajadores rurales –dependientes- que existen en el mundo entero. La visión sobre el trabajo rural que se refleja en esta canción da cuenta de la ideología de su autor, como así también de parte de su historia personal ligada al campo, donde nació y vivió en los años más importantes de la vida de un hombre: la infancia. 
El hecho de plantearse el porqué de “trabajar tanto para nada” muestra a Baltasar como poseedor de una idea revolucionaria ligada a la política de izquierda en boga en los años 60 y 70, y basada en los fundamentos de la Reforma Agraria. El reparto de las tierras debía ser equitativa para trabajarlas, y quien las trabajara con sus propias manos tenía el derecho de ser el dueño de las mismas de participar de las ganancias. En contra del latifundio, se denuncia en la canción la explotación de los pobres por parte de los poderosos o terratenientes, quienes aumentaban sus riquezas con el trabajo de los demás. 
Pero Baltasar –hombre trabajador y digno- opta por otra cosa. Se siente explotado por su patrón y decide abandonarlo en busca de una mejor oportunidad. No sin antes hacérselo saber por escrito, sobre las paredes de un galpón. Las palabras escritas por Baltasar son un verdadero grito de justicia y libertad. 
El texto tiene un final emotivo: la partida de Baltasar tiene un doble efecto: para él una recompensa –no material sino espiritual- y para su patrón un castigo –material y espiritual-. Todos los animales del campo siguen a quien consideraron siempre su verdadero dueño, quien los atendió, cuidó y vivió por ellos. 
El texto –simple y hermoso- refleja un mensaje comprometido con el trabajo del hombre y contra la explotación por el propio hombre. Es un verdadero reclamo, una denuncia, que sin decirlo explícitamente –y en eso radica su verdadero valor-, es un canto a la igualdad y a la dignidad del hombre.

martes, 17 de julio de 2012

LA RENGA: BALADA DEL DIABLO Y LA MUERTE



Estaba el Diablo mal parado
en la esquina de mi barrio,
ahí donde dobla el viento
y se cruzan los atajos.


Al lado de él estaba la Muerte
con una botella en la mano,
me miraban de reojo
y se reían por lo bajo.


Y yo que esperaba no sé a quién,
al otro lado de la calle del otoño
una noche de bufanda
que me encontró desvelado.


Entre dientes, oí a la Muerte
que decía así:


Cuántas veces se habrá escapado,
como laucha por tirante
y esta noche que no cuesta nada,
ni siquiera fatigarme,
podemos llevarnos un cordero,
con solo cruzar la calle.


Yo me escondí tras la niebla
y miré al infinito,
a ver si llegaba Ese
que nunca iba a venir.


Estaba el Diablo mal parado,
en la esquina de mi barrio,
al lado de él estaba la Muerte,
con una botella en la mano.



Y temblando como una hoja,
me crucé para encararlos,
y les dije: Me parece que esta vez
me dejaron bien plantado.


Les pedí fuego y del bolsillo
saqué una rama pa' convidarlos,
y bajo un árbol del otoño
nos quedamos chamuyando.


Me contaron de sus vidas,
sus triunfos y sus fracasos,
de que el mundo andaba loco
y hasta el cielo fue comprado,
y más miedo que ellos dos,
me daba el propio ser humano.


Y yo ya no esperaba a nadie,
y entre las risas del aquelarre
el Diablo y la Muerte
se me fueron amigando,
ahí donde dobla el viento
y se cruzan los atajos,
ahí donde brinda la vida,
en la esquina de mi barrio.




Siempre escuché decir de la “Balada…” que es un tema que hace apología del consumo de drogas (“saqué una rama pa’ convidarlos”). Creo que quienes lo dicen —inclusive muchos jóvenes— nunca se detuvieron a analizar tranquilamente sus versos, sus metáforas, el significado connotativo que tiene esta canción. Cansa un poco escuchar que porque en una canción suenen palabras como "porro", "faso", "merca", "rama", "yuyo" o directamente cocaína o marihuana, se está invitando a toda la juventud a probar, a consumir. Pienso exactamente alrevés de los que así opinan. Intentaré explicar por qué.


El barrio es uno de los elementos más sensibles del rock nacional, sobre todo en aquellos grupos que se formaron y crecieron en él (los que al principio fueron llamados “under”, cuando no habían llegado todavía a ser medianamente conocidos).
El barrio es el lugar donde se desarrolla la historia de la “Balada...”, en una esquina cualquiera (“ahí donde dobla el viento / y se cruzan los atajos”), indeterminada, pero tan importante como cualquier otra. En calles por las cuales la voz poética espera su destino, desorientado, una noche fría, de insomnio. Esta primera persona podría representar sin mayores esfuerzos de imaginación a todos aquellos jóvenes –y otros no tanto- que atraviesan momentos de incertidumbre y deambulan por la calle –por la vida– buscando su propia identidad. Y no es casual que en esas circunstancias se “encuentre” con estos dos personajes por de más simbólicos.
Cada oyente de la canción –cada lector de su letra– podrá imaginarse una escena muy particular, parecida o diferente a la que imaginó quien la escribió, o a la de otro oyente –o lector–. Se podrá imaginar un escenario: una esquina cualquiera de barrio en una noche fría de otoño, con neblina, en horas de la madrugada –esto significa solitaria, silenciosa, oscura, sin movimiento– (“una noche de bufanda / que me encontró desvelado”). Se podrá imaginar también al personaje que narra la historia de mil maneras diferentes, una por cada oyente o lector, caminando solo, con sus manos en los bolsillos, cabizbajo, meditabundo, cuestionándose sobre su presente, sobre su futuro, sobre la incertidumbre de su propia vida.
¿Y por qué hablar de cuestionamientos interiores acerca de su propio ser? ¿Quién es ese “Alguien” a quien está esperando cuando de pronto se le aparecen el Diablo y la Muerte? (“Y yo que esperaba no sé a quién”), ¿quién es “Ese” al que espera ya casi sin esperanza? (“a ver si llegaba “Ese / que nunca iba a venir”), ¿quién no concurrió a su encuentro? (“me parece que esta vez / me dejaron bien plantado”), ¿por qué en ningún momento lo nombra?
El encuentro con el Diablo y la Muerte no es casual. Bien hubiese podido encontrarse con un amigo, con la policía, con un borracho o con una patota. Pero se encontró con estos personajes, contraposición segura de aquel a quien estaba esperando: quién otro sino alguien que lo salvara de su incertidumbre pasajera (o no). ¿Por qué aparecen justamente el Diablo y la Muerte, típicos conceptos religiosos, en una canción de rock? Porque la mística siempre ha formado —y forma— parte de la mente joven. El Diablo es el Mal y se presenta como la antítesis del Bien; y “al lado de él estaba la Muerte”, concepto que contraponemos a Vida, como si la muerte fuera peligrosa, como si no fuera algo natural.
Esa noche seguramente no era una noche optimista para el protagonista. A la espera de "Alguien”, se le aparecieron de repente dos personajes asociados a las tinieblas —recordemos que la acción transcurre de noche, hace frío y la soledad es total—. ¿Se los hubiese encontrado un día de sol, en momentos en que en la calle la gente abunda, o si hubiese estado acompañado de algún amigo y en estado de tranquilidad con su alma? Seguramente que no. Los estados de ánimo nos llevan a pensar de determinada manera, a imaginarnos en determinado lugar y a encontrarnos con determinados personajes.
La idiosincrasia de la primera persona hace que al principio se sienta incómoda, temerosa. Como se dijo, el Diablo y la Muerte se asocian a la idea del Mal, y escuchó a la Muerte hablar con el Diablo sobre él: estaba indefenso (“podemos llevarnos un cordero”). Sintió miedo, desesperación. Deseó que llegara “quien debía llegar” y se escondió. Pero tal presencia nefasta le hizo recobrar confianza, perder el miedo, y ante la imposibilidad de evitarlos, los enfrentó: compartió con ellos un cigarro (la famosa “rama”) y comenzaron a conversar.
El Diablo y la Muerte se brindaron a nuestro personaje con confianza y seguridad. Le plantearon su visión sobre la realidad del mundo, la del hombre, la de ellos mismos. Fue una estrategia inteligente. Poco a poco el miedo se fue perdiendo y se convirtió en confianza, en comprensión, en afinidad. Y en esa misma esquina de barrio, donde al principio el Diablo estaba “mal parado”, ahora nuestro personaje se une a ellos en la creencia de haber encontrado el sentido de la vida, lejos de los hombres, lejos de Aquel que nunca llegó, que nunca lo escuchó, que nunca se interesó por él.

Tranquilamente se puede atribuir a esta canción un significado simbólico: El hombre, en un estado de incertidumbre, de debilidad sentimental, busca nuevos caminos, busca una razón de vida, y lo hace donde puede hacerlo, en el lugar que tiene más a mano, a la hora que puede y como puede. Dependerá de diferentes factores el resultado que obtendrá.
Y aquí radica mi planteo por el cual rechazo que este muy buen tema de nuestro rock pueda llegar a tomarse como una incitación al consumo de drogas: ¿si hubiese encontrado a alguien de confianza, a un amigo, a un pariente, a alguien que lo salvara de la soledad, se hubiese encontrado con el Diablo y la Muerte?

lunes, 12 de marzo de 2012

domingo, 22 de mayo de 2011

ALMA Y VIDA: CADENET

Cadenet está aquí,
detrás de este papel,
o quizás en mi bolsillo,
escondida tras el libro
que algún día escribiré.

Cadenet es mujer,
tiene tibia la voz,
y despierta a la mañana
con su cabeza en mi almohada
sin ninguna explicación.

Sé que no es verdad
que Cadenet no existe,
sé que no es verdad,
sé que no se bebe mi café,
sé que solo vive para mí.

Sin embargo he visto a Cadenet
besarme los labios y llorar.
Sin embargo he visto a Cadenet
salir de mi cuento de papel.

Sé que se transforma en realidad
y hace de mi mundo su ciudad.
Sin embargo he visto a Cadenet
salir de mi cuento de papel.



lunes, 7 de febrero de 2011

PARA LAS CENIZAS DE SERAFÍN



Mi niñez se fue a bordo de un barquito azul
dejándome solo en este mundo de hombres,

llevo en mi maleta a mi payaso Serafín

y un atado de cigarrillos.

.Busco algún trabajo donde se pueda jugar

a ser bueno como siempre me enseñó papá,

pero me dijeron que así a nada iba a llegar,

que debía ser un adulto.

.Tengo miedo pero debo comenzar

a olvidarme de mi alegría

y ser igual que los demás.

.Necesito a alquien que reemplace a mi mamá

que me haga la sopa y me enseñe a caminar

y también me ayude a encontrar a la verdad

porque está jugando a la escondida.

.
Debo despertar, ya no me puedo engañar más,

aunque no me gusten esos hombres que se matan por matar,

pues ya formo parte de esta triste sociedad

aunque tengo ganas de escapar.

.
Mi maleta se quemó con Serafín,

ya soy todo un hombre,

soy igual que los demás.

.Disco: Realidad

Letra: Pedro Conde

Música: Pedro Conde



.

Dice Pedro Conde: "Serafín era un personaje de cuentos franceses que con solamente su sueter y un hamster que era su amigo, inventaba y construía máquinas y artefactos maravillosos. Me pareció interesante meterlo en la misma maleta donde llevaba los cigarrillos y todo el vacío de aquel momento que la vida iría llenando como hace siempre. Lo del trabajo fue inutil. Lo del miedo fue superado. Lo de la alegría no pudo ser. No pude adaptarme.
Contar la historia de estas canciones es una forma de reconciliarme con quienes no tienen culpa en eso del éxito y el fracaso que hoy ya se que responden a otras circunstancias. Gracias, Serafín".


Escuchá la canción haciendo click acá.



domingo, 14 de noviembre de 2010

LA BALSA



Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado.
Tengo una idea: es la de irme al lugar que yo más quiera.
Me falta algo para ir pues caminando yo no puedo,
construiré una balsa y me iré a naufragar.
.
Tengo que conseguir mucha madera,
tengo que conseguir de donde pueda.
Y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura,
con mi balsa yo me iré a naufragar.
.Litto Nebbia/Ramsés


Más allá de la discusión eterna de quién es autor de su letra, si Litto o Tanguito, el mensaje de La balsa es lo que siempre me atrapó. Interpretada por Los Gatos o por Tanguito, en esa versión desprovista de todo pero que tanto “llena”.
La letra de La balsa es la inspiradora de todo un movimiento joven caracterizado por una construcción utópica. Es, además, una canción netamente metafórica.
Cabe aquí hacer una pequeña reflexión sobre el yo lírico en las canciones de rock, ya que no tiene por qué coincidir con la persona que la crea o la canta. Como toda práctica artística, el rock “inventa” sus personajes y sus voces. Es cierto que la mayoría de los temas se producen a partir de la experiencia personal de los autores de las letras, incluso en algunos casos hay referencias biográficas claramente reconocibles; sin embargo, el hablante de una canción es un ser inexistente construido por la actividad artística. Es interesante notar que si bien se trata de un personaje que por lo general habla en singular, desde su individualidad, la práctica rockera lo convierte en algo así como un personaje colectivo a partir del cual, tanto los que producen como los que consumen rock, se identificarán.
La voz poética de La balsa describe su posición en el mundo actual (Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado): está solo, triste, en un mundo que no lo comprende, situación que lo lleva a desear otro mundo, un mundo para sí, un mundo alternativo como contraposición al que está viviendo, un mundo utópico capaz de hacerlo vivir conforme a sus ideales. Para ello debe “partir” y nada mejor que “construir una balsa” para “irse al lugar que más quiera”. ¿Qué otra cosa es esta balsa sino un proyecto de vida? ¿Qué representa esta balsa sino el “vehículo” que lo conducirá a la felicidad anhelada? Balsa a la que construirá con “madera”, mucha madera, materia prima indispensable para construir el futuro, la felicidad, su desarrollo individual. ¿No está esta materia prima compuesta por toda la gente que piensa como el yo lírico? ¿No son todos sus amigos y seres queridos? ¿No son los fundamentos lógicos de su proyecto? ¿No está compuesta esta materia prima por todo aquello que contribuya a lograr el sueño? Porque “partir” es el cambio. No es mudarse, irse a una isla lejana, aislada. La “locura” consiste en ser diferente, la “locura” significa ir contra la corriente, probar experiencias diferentes, convencido de que es una posibilidad válida, de que algo se puede hacer para cambiar el mundo en que se vive. Partir es cambiar el presente por el futuro. La rutina causa soledad, aburrimiento, parquedad, conformismo, estancamiento, y es eso lo que lo mueve al cambio. Todas estas ideas utópicas son parte de esa locura que se manifiesta en la canción. La idea de “naufragio” no debe tomarse como una derrota, como un ir a la deriva. Todo naufragio nos lleva a esa isla solitaria –o no tanto- en donde seguramente encontraremos la felicidad buscada.
Todo esto hizo que La balsa haya sido tomada como punto de partida de un movimiento que revolucionó las ideas jóvenes durante la segunda mitad del siglo XX en nuestro país, movimiento que inventó un “idioma”, “cambió” la lengua, los modos de pensar de una sociedad. Este mecanismo nace en el “naufragar” de La balsa y se mantiene en la actualidad como una de las fuerzas transformadoras más eficaces que tiene el rock como práctica verbal. El rock argentino proveyó –y provee- al habla de los jóvenes algunas palabras capaces de producir relaciones no convencionales con las formas de dar sentido a las cosas.
No en vano La balsa es considerada la iniciadora del rock nacional. Una letra que parece simple pero que tanto dice. Nadie (ni autores, ni intérpretes, ni oyentes) puede decir que La Balsa no influyó un poco en su vida, en su forma de ser. La balsa, a mi entender, es la base donde se sostiene la idiosincrasia de nuestro rock nacional.



miércoles, 3 de noviembre de 2010

VOX DEI: Presente (el momento que estás)

Murió hoy Rubén Basoalto

El baterista de Vox Dei se encontraba internado debido a un cáncer de pulmón; tenía 63 años

A las nueve de la mañana del día en que se iba a realizar un concierto para recaudar fondos para que pudiera recuperarse (pero que había sido cancelado por la gravedad de su estado de salud), Rubén Basoalto, baterista fundador de Vox Dei, falleció debido a un cáncer de pulmón. Tenía 63 años.
"El Pulpo" Basoalto constituyó la formación original de la mítica banda conformada en 1967, con Ricardo Soulé y Willy Quiroga, sus compañeros que iban a estar participando del festival benéfico junto a otros músicos y posteriores integrantes de la banda.

viernes, 15 de octubre de 2010

ALMENDRA: Muchacha ojos de papel

"La consumación de una noche íntima es el tema de esta letra. Está en línea con otras de la generación del rock -"Catalina Bahía" de Pedro y Pablo, especialmente- y con algunas de Serrat (...) Tal vez lo más llamativo de esta gala del amor en segunda persona sea la relación equitativa entre los sujetos que se aman. No hay ni rastros de esos tortuosos encuentros de amor prohibido o socialmente complicado: nada más alejado de una increpación que "Muchachas ojos de papel". En ese sentido la canción de Spinetta es un dato de época muy locuaz: no solo presenta modos de relación relativamente temerarios para la Argentina de la dictadura de Onganía -la idea de una sexualidad libre, lúdica y sin culpa era por esos años algo más deseado que vivido-, sino también un determinado programa moral que, todo parecía indicar, se desarrollaría en el porvenir. Eso era beat, eso era hippie:
Duerme un poco y yo entretanto construiré / un castillo con tu vientre hasta que el sol, / muchacha, te haga reír / hasta llorar, hasta llorar".
(De "Canciones argentinas -1910/2010" de Sergio Puyol. Bs. As., Emecé, 2010)