Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


martes, 22 de marzo de 2011

SASTURAIN, Juan: No me alibies


A la OTAN & Co., por si acaso.
.
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Supongamos que tengo un problema,
supongamos que hay bronca en mi casa.
Digamos que es terrible lo que pasa,
que cunde el odio y el rencor se extrema.

Supongamos que estalla el sistema,
y de los dos lados avivan la brasa.
Ya hablan las armas, la locura arrasa,
y todo lo que sepa arder, se quema.

Supongamos que, sin que te lo pida,
decidas aliviar mi dolor ciego
e instales en mi casa y en mi vida,

tu idea de salud a sangre y fuego.
Tu puta ayuda es un viaje de ida:
si sufro no me alibies, te lo ruego.

Fuente: Página/12

viernes, 18 de marzo de 2011

STING: Russians

Gordon Matthew Thomas Sumner (nacido el 2 de octubre de 1951 en Wallsend, Tyneside del Norte, al noreste de Inglaterra), y más conocido como Sting, es un músico británico que se desempeñó inicialmente como bajista, y más tarde como cantante y bajista del grupo musical The Police.

Como miembro de The Police y como solista, Sting ha vendido más de cien millones de discos, ha recibido más de dieciséis Premios Grammy por su trabajo y obtuvo una nominación a los premios Oscar por «mejor canción».

martes, 8 de marzo de 2011

MUJERES


-¡Che!, ¿Cómo será salir con una minita de la facultad, estudiante de filosofía o literatura, que te chamuye todo el día de poemas y novelas?

-Mirá, loco, hay algunas que no me importan lo que digan o piensen... ¡Pero qué buenas están!

-Esas minitas tienen eso, cabrón -reflexionó Marcelo-. Las muy guachas se pasean por el mundo sabiendo que son observadas constantemente. Ignoran -o se hacen las turras- a los que las miramos -y admiramos-, la mayoría de las veces sin decirles nada...

Marcelo no hablaba mucho, pero cuando lo hacía era para escucharlo atentamente. Nadie le sacó la vista de encima como pidiéndole que siga.

-Saben cuán ajustados deben usar los pantalones y cuán cortas las polleras -siguió-. No caminan, las hijas de puta... ¡desfilan! Son conscientes de que miles de ojos se posan diariamente en sus ojos, en su rostro, en sus tetas, en su culo, en todo su cuerpo. Saben las desgraciadas que son parte activa de ilusiones ajenas. Pero nosotros ignoramos -y me cago en la maldita intuición masculina- si a ellas les gustaría convertir en realidad alguna de esas ilusiones. Podemos imaginarnos con una, dos, diez o mil mujeres, y somos conscientes de que solo depende de ellas que nuestros sueños -amistosos, amorosos, eróticos o chanchos- se hagan realidad...

-¡Grande, Marce! ¡Seguí, dale!

-¡Sí, voy a seguir porque ya me calenté! Porque es cierto eso que dicen los viejos vinagres que las mujeres tienen algo de diosas y de diablas al mismo tiempo. Son seres misteriosos que nos obligan a ejercer la virtud, al ser perseguidos por innumerables tentaciones de todo tipo y tener que privarnos, a pesar nuestro, de lo que nos gustaría hacer con ellas... ¡Carajo!


(fragmento de "Qué lejos estás...", novela inédita...)