viernes, 30 de enero de 2015

QUEDÁNDOTE O YÉNDOTE...


El tiempo hace de los Hombres los que ellos mismos buscan ser. O no…
Algunos buscan durante toda la vida y no encuentran nunca lo buscado.
Otros no buscan ni se esfuerzan en hacerlo, pero igualmente encuentran.
Otros buscan solo lo que creen que pueden alcanzar y basta…
Diferentes son las formas de buscar y de encontrar.
Algunos con solo estirar la mano tienen lo que buscan.
Otros, buscan pero no demasiado lejos.
Otros se lanzan a la vorágine que ofrece el mundo para buscar.
Cada uno busca la manera de alcanzar el objetivo.

* * *

Me fui, no podía quedarme. Mi pasado definía un poco mi futuro. ¿Qué hacer aquí?... ¿Y allá? Al menos lo desconocido, la aventura, las ganas de estar lejos, me ayudaron a partir.

No quise partir. Había estado lejos un tiempo y no lo había soportado. Esa lejanía, por supuesto, no había sido algo deseado. Experiencia traumática lejos de mi lugar, de mi gente. Preferí quedarme. Los sueños “sureños” se fueron al diablo. ¿Vencido? No sé…

Debía estudiar no solo para hacerme un lugar en el mundo sino también para sobrevivir. Miré para atrás y advertí que mi infancia se había perdido en una nebulosa. Lo mediato me indicaba que en mi mente había cosas por resolver y puse manos a la obra.

Te vas a cagar de hambre, me advirtieron cuando dije lo que quería estudiar. No sé si estaba decidido pero esas palabras fueron el incentivo fundamental para no dudar: estudié lo que me gustaba, lo que realmente sentía. ¿Vivir de esa profesión? No. La profesión como afición. ¿Y cómo sobrevivir?

Partí sin dudarlo, con la ilusión joven, hacia tierras extrañas, hacia culturas diferentes. Mi país acababa de salir del infierno y la incipiente democracia no colmaba mis expectativas. Mi título me permitió no solo sobrevivir sino también pensar en un futuro, en una familia, y conocer el mundo. Y no me detuve.

Comencé a desarrollar mi profesión con esperanzas. Pero la vida, que avanza más rápido de lo que uno desea, me hizo buscar otro medio de subsistencia. Mi afición no podía perder su verdadera esencia. No podía permitir que se volviera en mi contra, en mi pesadilla. Y soñé el porvenir.

No fue fácil estando lejos de los afectos, de la tierra madre. Pero los años fueron enseñándome cómo ser feliz. ¿Lo soy? No se es feliz permanentemente. La felicidad se compone de momentos, se hace a pedazos. No puedo perderme esos instantes de felicidad a la espera de la felicidad absoluta, que no existe…

Es cierto que siempre me resistí a las formalidades. Pero la vida te enfrenta a situaciones a las que te adaptás o morís. Fue así como llegué a un punto de mi vida en el que mi actual empleo público me alimenta el bolsillo y mi afición, el alma. Afectos, salud y tranquilidad económica... ¿Conformismo?

Tantos años lejos del país me hacen pensar en muchas cosas. El amor estuvo y se fue. Volvió y permanece… El amor de la descendencia nunca se va y ese es uno de los pedazos de mi felicidad. Me gustaría volver. ¿Para encontrar qué? ¿Para reencontrarme con quién, con quiénes? Te extraño, país de mierda, mi país, al que tanto odio, al que tanto amo. Voy a volver.

Uno piensa en la felicidad, en esa felicidad que sentimos de a ratos pero que nunca se queda definitivamente. Tengo mucho pero siempre falta algo. ¿Están bien los que están a mi lado? ¿Puedo decir que soy feliz mientras hay gente que no lo es? Intento en mi trabajo hacer algo para mejorar pero, ¿lo logro? ¿Es suficiente?

Quizás el regreso cambie un poco mi vida. Quizás en mi mente el pasado olvidado regrese para ayudar a descubrirme y dejar atrás el manto de niebla que hasta hoy lo cubrió. Los afectos que quedaron en aquel tiempo seguramente estarán. La situación del país es mucho mejor de la que dejé años atrás. El amor sigue y seguirá vivo por siempre y yo buscaré encontrar esos pedazos de felicidad de manera más habitual.

Los hijos crecen y uno ve en cada uno lo que entre los dos hicimos. Bien o mal. Pero ahí están, buscando el futuro que ellos mismos eligen. Sigo desde mi puesto público trabajando y desde mi afición, ayudando. ¿Sigo siendo el mismo de aquellos tiempos? “No se arrugó mi alma y eso es lo bueno”...

* * *

Y el tiempo dirá si esos "irses" y esos "quedarses" fueron fructíferos o no, si cumplieron su cometido o no.

Quién puede decir que perdí el tiempo afuera para ahora estar de nuevo aquí. Me fui justamente para eso: para encontrarme, volver y seguir siendo yo. Quién puede decir que perdí el tiempo quedándome aquí, en mi tierra, con los míos y en los míos. Me quedé justamente para eso: para seguir siendo yo.

El pasado quedará plasmado en fotos viejas, en emociones pasadas. Será la base sobre la cual en el presente los hombres deben seguir buscando, eternamente, su razón de ser, “quedándote o yéndote”...

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de ti saldrá la luz
tan solo así serás feliz

y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
esta agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí… y esto será siempre así
quedándote o yéndote.

(L.A.S.)


3 comentarios:

  1. Con hoy 17 años me siento conmovida por tus palabras, un genio! Una lastima descubrirte recién ahora, pero mejor tarde que nunca. Conseguiste una nueva seguidora!

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