Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


domingo, 24 de marzo de 2013

8 - SIN SALIDA



No es en grillo ni en cadenas
en lo que usté penará,
sino en una soledá
y un silencio tan projundo
que parece que en el mundo
es el único que está.

Martín Fierro

  Las manos fijas en la nuca. La vista dirigida al cielo celeste, limpio de nubes. Abajo, en el verde mar tranquilo, algunos buques varados esperan la entrada al puerto cercano. Su cuerpo, ahora relajado, descansa sobre la tierra arenosa y húmeda, bajo enormes eucaliptus parecidos a guardianes gigantes. Solo escucha el ruido de las ramas y hojas movidas por el viento. Respira el aire puro, tranquilo, solo. Su mente vuela e inventa nubes que no existen. El silencio es total, el viento ha cesado, la paz es infinita.

Nunca pensé llegar a este momento, un momento largo, interminable, difícil, desperdiciado. Un tiempo que se va, irrecuperable. Estoy lejos de todos, cerca de nadie. Tiempo de sol, como el de hoy; de lunas, a veces de lluvias. Tiempo de tristezas y amarguras. ¿Para qué? Sí... Son experiencias, enseñanzas, pero ¿qué aprendo? Injusticias, pisoteadas... Soy lo peor, no soy un hombre, soy un muñeco, un estúpido títere. ¿Quién implanta las leyes estúpidas? ¿Quién habla estupideces? ¿Quién tiene actitudes inverosímiles? No, no soy yo...

Encoge las piernas que hasta recién tenía tendidas. Mira pensativo el lento descenso de una hoja desprendida de su rama natal. No escucha nada, absolutamente nada. La naturaleza está como muerta. El sol brilla espléndidamente. La temperatura es ideal, sin embargo se sorprende al no ver un solo pájaro, al no oír el dulce canto de alguna calandria o el simple chillido de alguna gaviota. Sus ojos se cierran.

Nadie me dijo que soy un hombre más. Nadie me dijo que soy libre. Nadie me dijo que viva tranquilo. ¿Por qué? ¿Por qué me quieren domesticar? ¿Por qué me hacen sentir inferior? ¿Por qué me atan a una vida sin sentido? ¿Por qué mierda estoy nervioso?... Yo, nervioso... ¡Jamás había estado nervioso!

Una hormiga lleva lentamente sobre su cuerpo una abeja muerta; atrás, otra la sigue con restos de comida; atrás, otra y otra y otra; un verdadero desfile. Una hilera mecánica que se dirige al hormiguero. Todas juntas al compás. Un mosquito se posa sobre su cara, lo mata de una palmada y el desgraciado insecto cae al piso. Una hormiga sin trabajo se le acerca, lo estudia y luego lo transporta hasta la perfecta formación que componen sus compañeras. Se integra y también ella se encamina al hormiguero. Animales que trabajan como máquinas, como pequeños muñecos electrónicos programados... Parecidos a nosotros, piensa. Enciende un cigarrillo. Se sienta ahora y apoya sus espaldas contra el grueso tronco del eucaliptus. Aspira placenteramente el humo y luego de tragarlo lo despide por su nariz, lenta y pausadamente.

Me quieren “hacer hombre". ¿Y qué carajo soy? Me da risa. Quieren que sea duro, con corazón de piedra. ¡Con corazón de piedra! ¿Acaso existen los hombres con corazón de piedra? No, no... Un hombre así no puede existir, no sería un hombre, pasaría a ser un ente con vida, una vida inútil, sin paz, sin amor, sin un solo sentimiento... Y un hombre sin sentimientos está muerto, sin vida, solo y triste, atormentado. ¿O llorar no es también cosa de hombres? ¿Hay algún hombre que no haya llorado? Los hombres sin lágrimas no existen; lágrimas —visibles o invisibles— siempre hay. Los hombres sin lágrimas están muertos.

Sintió un escalofrío. Luego se dio cuenta de que no era más que rabia. Sentía odio. No entendía el porqué de su situación actual. Quería saber por qué estaba vestido tan ridículamente. Quería entender pero no podía. No podía quedarse tranquilo. Su cigarrillo se terminó rápidamente y encendió otro enseguida. Cruzó sus piernas, inclinó su cuerpo hacia adelante hasta apoyar su cabeza en una de sus rodillas. Le hacía mal estar solo, pensar sin poder hablar. Quería gritar pero se sentía sin fuerzas, sin ánimos. Le dolía la distancia, le dolían las noches y los días, le dolía el cuerpo, le dolía el alma...

Ellos pueden dominarme, manejar mi cuerpo, indicar mis movimientos, sacarme la libertad corporal, física. Pero nunca podrán privarme de mis pensamientos, nunca podrán manejar mi mente, jamás se apoderarán de mi alma. Lo mío es un período de sufrimiento en mi vida, apenas unos meses, un año o un poco más. Pero ellos sufren y sufrirán hasta el último momento de sus vidas. Por ser lo que son no tendrían que vivir en la tierra entre los hombres de bien. Pero morirán en el fuego, ¡solos!

Estaba agitado por pensar y no poder hablar. Se paró y comenzó a caminar por un túnel hecho por las copas de los gigantes árboles verdes. El ruido de hojas secas que pisaba rompió el eterno silencio que parecía existir en ese mundo. Todo era hermoso: los árboles inmensos y coloridos; el cielo celeste, profundo; el aire puro con olor a menta; el mar interminable; los buques varados; el sol espectacular. Miraba más allá de los árboles. Arena, cielo y mar se confundían, pero no podía encontrar o escuchar un solo pájaro. Extrañaba el chillido amistoso de las gaviotas. Se preguntó dónde estarían, a qué lugar habían huido o qué hombres las habían matado. De pronto el silencio se rompió: tres silbatos se escucharon a lo lejos. Un grito conocido llamó a silencio y una trompeta empezó a escucharse.

Qué lástima que todo esté cercado... Será por eso que las aves no vienen hasta acá. El mundo del hombre no es para ellas. ¿Tan idiota es el ser humano? No podemos vivir entre nosotros y tampoco dejamos vivir a los animales. Si no es un tapado de piel, es una cartera de cuero o una cabeza de ciervo en la pared del living como trofeo. Sí, el ser humano es un boludo. Llegará el día en que nuestras propias cabezas sirvan de trofeos para el enemigo, como hacían los primitivos y el mismo Atila. ¿De qué teoría evolucionista me hablan? Si seguimos así, el hombre terminará convirtiéndose en gorila.

Se rio al pensar que él estaba conviviendo con personajes semejantes a gorilas. La ley del más fuerte, o la del que tiene el arma más sofisticada. Se rascó la nuca como para pensar qué haría ahora. La trompeta dejó de sonar. Sintió hambre y bronca a la vez. Se colocó el birrete y se dirigió hacia su hábitat temporal, pensando.

¡Qué lástima que esto esté cerrado! Quizás si se dejaran de escuchar gritos, tiros y trompetas militares, los pájaros volverían. Acá solo vuelve el hombre. Menos mal que somos seres racionales... ¡Me cago en el mundo!

Y regresó cabizbajo, ya sin pensar...

2 comentarios:

  1. Excelente, estuve intrigada hasta antinultimo párrafo, alli entendi "sin salida!
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. ...traigo
    ecos
    de
    la
    tarde
    callada
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    FELIS NASAL

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE DJANGO, MASTER AND COMMANDER, LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC…

    José
    Ramón...


    ResponderEliminar