Es posible que mañana muera y en la tierra no quedará nadie
que me haya comprendido por completo.
Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.
Algunos dirán que era una buena persona; otros, que era un canalla.
Pero las dos opiniones serán igualmente equivocadas.

Mijail Iurevicht Lermontov


domingo, 10 de marzo de 2013

GALEANO, EDUARDO: El cantor



Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites. 
Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado.
San Pedro preguntó nombre, edad, oficio. 
-Cantor -dijo Alfredo. 
El portero quiso saber: cantor de qué. 
-Milongas -dijo Alfredo. 
San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó: 
-Cante. Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien. 
San Pedro quería que aquello no acabara nunca. La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos. 
Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja. 
Y esa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios.


Eduardo Galeano
Uruguay, 1940

"Los hermanos", de Atahualpa Yupanqui

1 comentario: