jueves, 11 de mayo de 2023

FINAL ANUNCIADO


14/02/2003

Está acostado boca arriba. Duerme. No se mueve. Solo un imperceptible movimiento del abdomen. Respira. Hace tres horas que estoy a su lado y no reparó en mi presencia. Los ojos cerrados. La boca semiabierta. Respira con dificultad. Está en otro mundo, en su mundo. ¿Qué soñará? Recordará, quizás, tiempos pasados, lejanos, cercanos. Seres queridos que están y no están. ¿Sufrirá? No se mueve, no habla. El suero le penetra por una ya vieja vena. Lo miro y no me mira. Lo pienso y no sé en qué piensa, qué sueña. Respira. Vive... ¿Vive?

15/02/2003

Veinticuatro horas y solo dos o tres miradas perdidas. Ni una palabra. Descansa. Duerme, no come, no bebe. El suero sigue penetrando sus venas. ¿Dónde estará... si está? Es un cuerpo cada día más flaco que sobrevive sobre una cama ortopédica.

16/02/2003

Abrió los ojos. Parece conocerme por su mirada. No quiere agua, no quiere leche. Insisto. Solo un gesto de afirmación que no sé si es sincero o no. Cinco cucharitas de té con leche fueron suficientes. Le digo que Unión empató ayer 2 a 2. Me pregunta con quién jugó, a duras penas. Es un gran avance. No está perdido. Banfield, le digo y me mira. No sé qué piensa. Regreso a Rafaela pensando que todo está igual o peor.

18/02/2003

Falleció Papá, me dijo Liliana por teléfono. A las veinte. Tuve una sensación de... ¿de qué? La tristeza, la tranquilidad y los recuerdos se mezclaron irremediablemente. No había pasado una buena noche. Sus venas —apenas perceptibles— ya no toleraban la aguja. Cansado quizás de sobrevivir, papá se arrancó el suero. Enfermeros y enfermeras no pudieron volver a colocárselo. Tampoco la emergencia médica. El médico ordenó su internación para canalizarlo a través de una intervención. Al sanatorio otra vez. Seguro papá no lo aguantó. Llegó mal, respiraba mal. El oxígeno ayudaba pero no había nada que hacer. En la pieza del sanatorio, apenas llegó, decidió irse. Tranquilo. Sin sufrimiento. Seguramente pensó que los ochenta años vividos no habían sido en vano. A las veinte, me dijo Liliana por teléfono. Armé el bolso y me fui en el próximo colectivo rumbo a Santa Fe.

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